El presidente Javier Milei brindó un encendido discurso ante el organismo internacional, al que calificó de “inútil” y expresó que “solo sirve para alimentar a una casta de parásitos, disfrazados de burócratas bien intencionados”.
“Los supuestos defensores de los Derechos Humanos apañaron a dictaduras sanguinarias y regímenes que lapidan mujeres en la calle. Votaron sistemáticamente en contra de Israel, mientras hacían silencio frente al terrorismo islámico y ante genocidios de cristianos en el África”, denunció el mandatario.
Asimismo, reiteró el planteo por la soberanía de las Islas Malvinas, la que calificó como “causa nacional”, y solicitó al Reino Unido la necesidad de retomar el diálogo para “reanudar las negociaciones” con el objetivo de encontrar una solución pacífica.
“Como si fuera poco, una organización que se propuso defender la soberanía territorial de sus miembros decidió mirar para el otro lado respecto a la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”, precisó en torno a la ONU.
Para Milei, la causa de Malvinas es una prueba “de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”.
“No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos, pierde lo más importante: pierde su autoridad”, aseveró el libertario, quien también cuestionó a Londres por realizar una interpretación “selectiva” del principio de libre determinación de las islas.
En otro pasaje de su intervención, Milei planteó que el país eligió una defensa pacífica y práctica. “La Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato. Va a tomar cartas en el asunto”, afirmó, al tiempo que reafirmó el alineamiento diplomático con Estados Unidos e Israel.
El jefe de Estado cuestionó además el respaldo del organismo a la Agenda 2030 y vaticinó que la futura Agenda 2045 también fracasará. Pese a las críticas, aseguró que el país continuará participando en foros multilaterales bajo el principio de cooperación y no de subordinación.
Hacia el final, destacó el desarrollo de la IA al calificarla como “la fábrica de alfileres del siglo XXI”, rechazó su regulación preventiva y aseguró que la Argentina buscará posicionarse a la vanguardia global en materia tecnológica.

